Un día como cualquiera, hace equis cantidad de años, él cumplió veintitrés y ella, orgullosa de despertar a su lado, se sentía muy mujer. Sabía que estaba donde tenía que estar, certeza que hoy sabe, no es tan cotidiana.
Todo era, o parecía, simple y natural por aquel entonces. Por ejemplo, conocerlo. Sólo requirió entregarse al devenir y en cuestión de horas, como un deseo inconfeso de año nuevo hecho realidad, él tocó a su puerta. La saludó con un beso y ella, con un abrazo que lo enamoró instantáneamente. Mejor que en esa peli Pretty Woman, de entre sus favoritas.
Todo fluyó. El sol brilló y calentó durante largo tiempo.
Pero luego, el desafío de vaya a saber uno qué, el sabor a insatisfacción que deja cualquier realidad frente a tantas películas de príncipes encantados y la inconsciencia de juventud, que cree que el tiempo es eterno, nublaron la emoción y la capacidad de proyección y así tomaron caminos diversos. El, hacia el norte, ella, hacia el sur.
Pero luego, el desafío de vaya a saber uno qué, el sabor a insatisfacción que deja cualquier realidad frente a tantas películas de príncipes encantados y la inconsciencia de juventud, que cree que el tiempo es eterno, nublaron la emoción y la capacidad de proyección y así tomaron caminos diversos. El, hacia el norte, ella, hacia el sur.
Hoy todo es muy distinto. Nada es simple y natural, o tal vez sí, y la que dejó de serlo es ella. O tal vez ni lo uno ni lo otro. Lo cierto es que el recuerdo de aquella entrega y emoción que duró mucho, le da consistencia a aquello que quedó atrás y contribuye a iluminar el camino que se extiende delante.
esos momentos sí que valen la pena, son nuestros.
ResponderEliminarAlelí, sí, son nuestros y son nosotros. Nos construyen.
ResponderEliminarAbrazote.
Y sí, a medida que el tiempo avanza es más difícil que las cosas fluyan. Los momentos auténticos y naturales son menos, y los recuerdos se valoran como oro. Lo importante es saber distinguirlos de grande.
ResponderEliminarUn saludo.
Querido Yoni, un tanto no repuesta todavía por esta edad que hace que uno se pregunte si ya habrá recorrido más de lo que queda por recorrer, le cuento que a esos recuerdos grabados en el corazón los llamo "nice pictures".
ResponderEliminarSaludos y buena continuación de la semana.